Con el orden de cada día

                                           no hay peligros de rebeldía

                                           no hay azares prohibidos,

                                                              /no hay desánimos.

 

Se establece por decreto la alegría

nos reímos al son de los necios

y nos confundimos entre acordes

                                         /de monotonía.

 

Se inaugura la victoria de lo obtuso

nos procuramos alabanzas

y algarabías entre los escombros

                               /y los abusos.

 

                                         Con el orden de cada día

                                         no hay peligos de rebeldía

                                         no hay azares prohibidos,

                                                  /no hay desánimos

 

Establecido el precepto

           obedientes, vamos muriendo

                                sin saber quiénes somos y

                                                     sin miramientos.

 

Cautividad

fotografía: niguez.com

 

 

5 Respuestas a “La rutina”
  1. quino55 dice:

    Este Poema, efectivamente, no deja a quien lo lea indiferente. A no ser que verdaderamente ame la rutina, es decir la vida constreñida y obediente, monótona y silente… Esa rutina que finalmente equivale a renunciar a la libertad con su pesada y seductora carga de “por qués”
    La autora nos descubre y nos insta a explorar el sentido de esa libertad, que no es otra cosa que la de hacernos preguntas, la de reflexionar y que es a la postre, la forma mas “económica” que tenemos los humanos de escapar de la monotonía.
    Excelente la imagen de Ñíguez, titulada “cautividad”, y que ilustra de forma muy apropiada el poema.
    Es un placer poder: leer, ver y sentir los poemas de Juana, cuando asomados a esta ventana virtual, nos acaricia con sus aires de libertad.
    Enhorabuena.
    Saludos a todos

  2. niguez dice:

    Siguiendo con las “caricias de los aires de libertad” te invito a sentirte libre al igual que la gaviota cuando remonta el vuelo para alejarse del azul del mar y adentrarse en el azul del cielo.

  3. juanahernandezconesa dice:

    Se ha escrito tanto acerca de la libertad que posiblemente se nos haya olvidado cómo se vive o si se vive.

    La empleamos con tanta frecuencia en nuestros “discursos urbanos”, para amañar nuestras conciencias, para otorgarnos banalidades que, tengo la impresión, de que la hemos “domesticado”. La hemos construido a nuestra medida.

    Y, por ello, quizá haya perdido su significado: su esencia más ontológica; para convertirse en la demagoga de los sueños. En bandera populista para los pueblos y no en el baluarte reflexivo al que está llamada a ser. O al menos eso pienso…

    Sí, mi modesta impresión es que la libertad llora, es una incomprendida…

    La gaviota- de la bella fotografía- no la piensa. Del mar al cielo en un viaje aventajado de azules. Es su viaje codificado.¿Un espejismo de libertad?

    Tal vez. No lo sé. Sí sé que no me gusta que me la vendan en paquete para regalo. Ni en cómodos plazos.

    Anhelo una libertad pensada; con todas sus consecuencias…
    al cabo, es un anhelo. ¡Sólo eso! ¡Nada más y nada menos que eso!
    Si la encuentro os lo contaré, ya que advierto que os interesa… y mucho…

    Gracias por vuestras aportaciones. Seguiremos pensando…

    Juana

  4. terevidal dice:

    Reconozco que temo al caos de la razón y que en menos de dos minutos has hecho tambalear la rígida vulnerabilidad de la ” estabilidad” humana . Genial e inquietante. A pesar de lo segundo, gracias por hacer que nos sintamos vivos y en sintonía con cada vez más gente que se va uniendo al foro. !Ojalá nos sigas aportando tanta belleza, conocimientos y lúdica sabiduría.

  5. juanahernandezconesa dice:

    Creo que los asiduos de esta página no somos especialmente convencionales… nos gusta sentir cierta dosis de “inestabilidad”.
    De lo contrario no nos atreveríamos a ser tan atrevidos.

    Gracias a ti, por tu generosidad.

    Seguiremos pensando… ¡a ver que se nos ocurre!

    Juana.

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