Pesadamente y maniatados

sostenéis la Tierra desde todos los tiempos;

cincelados en piedra con una pátina

consternada, enmohecida y distante,

barruntáis el delirio de los dioses.

 

Nadie os encomienda el alma, sin embargo.

 

Vosotros: Atlantes, con vuestos músculos pétreos,

con vuestra espalda de esfuerzo,

con vuestras manos de prédica,

componéis las mareas,

los terremotos y los tifones del mundo.

 

 

Nadie os encomienda el alma, sin embargo.

 

¿Quién os mandó tan despiadado trabajo?

¿Por qué vuestro destino es estático y redondo?

¿Dónde dejasteis los caminos de la Vía Láctea?

¿Aplazáis las impaciencias por conocer otros elípticos rumbos?

¿Acaso vivís de extravío y silencio?

 

Declamad a los hombres vuestra jerga de fatiga

y proseguid velando el giro de la Tierra.

 

Los AtlantesEl peso de la eternidad

 

fotografía: juanahernandezconesa.com

 

2 Respuestas a “Los Atlantes”
  1. terevidal dice:

    Querida Juana: pienso que los Atlantes tal vez puedan soportar “el peso de la tierra” porque lo hacen en el remate final, sin tener que ocuparse del espíritu y la fuerza necesarias en el recorrido desde el pedestal ,para alcanzar la cornisa “resolutoria”. Quizás no sea tan duro un destino estático y silenciado. Te quiero. Tere

  2. juanahernandezconesa dice:

    ¡Hola Tere!
    Zeus ya sabes que resolvía rápido y lo cierto es que según la Mitología Clásica condenó a los Atlantes a soportar el peso de la Tierra para separarla del Cielo. Naturalmente algo poco aconsejable hicieron a juicio del gran Zeus.
    A mí, a pesar de todo, siempre me dieron pena y les tengo un especial cariño. Y con respecto al destino estático y silenciado pues no sé; si tu dices que no sería tan duro pues así será. Tú eres muy sabia.

    Pero el caso es que cuando los miras atrapados en la piedra, cincelados por un escultor anónimo, tan tristes y con su esfuerzo eterno a mí me estremecen.

    Besos: Juana.

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