Eras distinta.

Asombro. Deleite.

Sin atributios que conjugar.

Distinta. Lo supe.

 

No lo pensé.

 

Lo supe con las manos de acariciar

no desde la altura del pensamiento.

Delante de mis ojos te escondías

en tus contrastes azules.

 

Única, gesto a gesto, te reconocí

entre los infinitos de la nada,

entre los letargos oscuros de mi alma

ya apagada. Te reconocí.

 

En un tiempo coincidido

en las entregas de un instante,

en un escorzo de luz.

 

Habías llegado.

 

Desde los designios casuales,

desde los secretos fatigados

por tanto silencio.

 

Habías llegado.

 

Un techo de agua se rasgó

en la alegría de mi amor al percibirlo.

 

¡ Qué gozo haberte hallado

entre las calles del mundo!

 

 Pintura de Rufi García Nadal. Acrílico y técnica mixta, sobre tabla entelada 60×50 cm

 

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