Archivo de 23 Octubre 2007

 

Si de esta pasión no aprendemos: merecemos la derrota.

La rendición será la enseña de los poemas no escritos,

a pesar de las fantasías y de las lluvias sobre el mar.

Con grilletes, atadas nuestras manos,

evitando las uniones.

 

Si este frenesí lo forjamos decoroso: merecemos la derrota.

Bogando al son de la convivencia de aquellos que son libres,

de sus falsedades seremos cautivos.

A pesar de la misericordia de los dioses,

se oxidarán las argollas que nos encadenan.

 

Si este amor lo urdimos virtuoso: merecemos la derrota.

Esclavos de otras conciencias, de otras vidas prisioneros;

a pesar de los empeños el vasallaje aconsejará al ánimo,

las cadenas se alzarán en estandarte,

y no forjaremos los espejismos de los besos.

 

Si de este fervor no tejemos plenilunios: merecemos la derrota.

No acertaremos a sentir el viento en el velamen,

rehenes de nuestras incertidumbres

extraviaremos el delirio irremediable.

Y jamás conoceremos el sabor de la victoria.

 

Jarcias enamoradas

 

fotografía: niguez.com

 

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