Archivo de 20 Septiembre 2007

 

Pesadamente y maniatados

sostenéis la Tierra desde todos los tiempos;

cincelados en piedra con una pátina

consternada, enmohecida y distante,

barruntáis el delirio de los dioses.

 

Nadie os encomienda el alma, sin embargo.

 

Vosotros: Atlantes, con vuestos músculos pétreos,

con vuestra espalda de esfuerzo,

con vuestras manos de prédica,

componéis las mareas,

los terremotos y los tifones del mundo.

 

 

Nadie os encomienda el alma, sin embargo.

 

¿Quién os mandó tan despiadado trabajo?

¿Por qué vuestro destino es estático y redondo?

¿Dónde dejasteis los caminos de la Vía Láctea?

¿Aplazáis las impaciencias por conocer otros elípticos rumbos?

¿Acaso vivís de extravío y silencio?

 

Declamad a los hombres vuestra jerga de fatiga

y proseguid velando el giro de la Tierra.

 

Los AtlantesEl peso de la eternidad

 

fotografía: juanahernandezconesa.com

 

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