Archivo de la Categoría “El eco de las olas”

                                                             Él agonizaba

amparado por los días ignorados de la vida,

disimulando el presagio sombrío de las tristezas,

meciéndose en la realidad de lo inmediato.

Yo lo miraba,

acallando el clamor del desorden,

enmudeciendo el arrebato de las lágrimas.

Me turbaba la ira

que sin pudor, calaba mis huesos

hasta la extenuación.

El mar, con la marea en desbandada

me insultaba dejándome a merced de la bruma,

impregnándome de hastío.

Aquel lugar atesoraba más tiempo que historia

asediado por espectros de esculturas ociosas,

saciadas de bacanales de belleza.

 

                                                             Él enmudeció

entre un sopor lejano de destinos sin luz.

Y tras él, todo aconteció con una prisa absurda

y quedó solo,

solo, junto a sus sabias elucidaciones.

Sentí orfandad.

El desdén embalsamado de la rutina

me entregó a delirios indescifrables.

Me confiné

en los frondosos bosques de la seducción,

embriagada por las evocaciones de su amor.

Mi alma palpitaba aletargada,

la ausencia se arrebujaba enojosa

entre las despedidas de los astros.

La legitimidad de cada sueño

por cobrar corporeidad,

era insaciable y codiciosa.

 

                                                              Él, el héroe, murió

era la muerte una obligación que le acechaba.

La había conjeturado lejana;

se presentó afectuosa y expedita.

Huí del espanto,

me abrigué entre los absurdos de los gozos más abruptos.

Las coincidencias: prodigios de osadías ajenas,

se proclamaban

en una cursiva de tintas emborronadas,

sobre pliegos de papel con olor a fatiga.

Las voces, espectrales, se confabularon.

Escucharlo en la memoria

era remontar la corriente en su peregrinar de albures,

arrebatando a la muerte sus hipócritas voluntades.

Ahora, se interrumpen los anhelos,

sin él las congojas se perfuman con soberbia,

y latiguea el estrépito de la barbarie,

en el puerto amarrada

junto a un velero inconsolable…

 

Presagios para una despedida

 

fotografía: niguez.com

 

 

Comments 2 Comentarios »

Atisbé tus desamparos en la lejanía de un instante

la lluvia anegó mis ojos,

la ternura se disimuló en un gesto.

Un pudor, exhausto, se reveló lúcido recitando:

“te envolvería en mi alma

si con ello pudiera evitar tus pesares

despojarte de tu vida,

como un ladrón, yo no quisiera”.

 

Afiliado a perplejidades y coincidencias

te deslizarás tras el aire suave de la tarde,

declinando en mis territorios

los huecos de afonía que concede la duda.

Te abandonarás hacia la inmensidad de tu destino,

que no confluye con mis lunas.

Convengo en descifrar la inspiración de mis lágrimas…

Y sonrío.

 

Asentada tu muralla, y

libre ya de las enfermedades de los días,

incorpóreas, sutiles, impensadas, y

expectantes: se impondrán otras horas.

Tus alardes anhelosos de novicio

buscarán las furtivas esferas de los mares,

las ofrendas bulliciosas de la risa

y la algarabía de las miradas.

 

Seré una sombra hecha de palabras

amordazada o imprudente;

en el estrépito de tus cruzadas: yo estaré.

Me inventarás

en una ausencia de ecos y rumores

que aturdirán tus oídos.

Allí donde la imagen infaliblemente permanece

hallarás lo que creías perdido: yo estaré.

 

Yo estaré,

con los ojos inundados de alegría,

seré una vibrante primavera,

sin encadenar tus sueños con grilletes,

prestando tregua a tus quebrantos

sin acudir a las exequias de tus utopías.

 

Para que una elección de topacios

se alce entre tu vida y la mía.

 

El canto de un padre

fotografía: niguez.com

 

Comments 4 Comentarios »

El deseo se refugió en nuestros ojos

invadiendo miradas de magia y sahumerio,

entonando salmos de viento,

alabando ecos de luna.

 

De los días hicimos reliquias de arena,

sin los abismos de las tinieblas,

amarrando promesas de calma sedienta.

No hubo epílogo.

 

Las brisas de horizontes azules

se saciaron de aguas oceánicas

de versos con huecos de amor

que exhalaban olores de distancia.

 

 Reliquias de arena

fotografía: niguez.com

 

 

Comments 5 Comentarios »

 

Y cuando en los sueños te pierdo…

¿qué puedo hacer?

¿desplegarme por la Tierra y adentrarme en los mares

dejándome arrastrar hasta el firmamento?

¿escribir versos de amor olvidados?

¿caminar con ceniza y polvo en los zapatos?

0 ¿sorprender a Dios con mis preguntas?

 

Preguntas a Dios

 

 

fotografía: niguez.com

 

Comments 6 Comentarios »

 

Si de esta pasión no aprendemos: merecemos la derrota.

La rendición será la enseña de los poemas no escritos,

a pesar de las fantasías y de las lluvias sobre el mar.

Con grilletes, atadas nuestras manos,

evitando las uniones.

 

Si este frenesí lo forjamos decoroso: merecemos la derrota.

Bogando al son de la convivencia de aquellos que son libres,

de sus falsedades seremos cautivos.

A pesar de la misericordia de los dioses,

se oxidarán las argollas que nos encadenan.

 

Si este amor lo urdimos virtuoso: merecemos la derrota.

Esclavos de otras conciencias, de otras vidas prisioneros;

a pesar de los empeños el vasallaje aconsejará al ánimo,

las cadenas se alzarán en estandarte,

y no forjaremos los espejismos de los besos.

 

Si de este fervor no tejemos plenilunios: merecemos la derrota.

No acertaremos a sentir el viento en el velamen,

rehenes de nuestras incertidumbres

extraviaremos el delirio irremediable.

Y jamás conoceremos el sabor de la victoria.

 

Jarcias enamoradas

 

fotografía: niguez.com

 

Comments 8 Comentarios »

 

En tu ausencia

me baño en aguas de silencio

y en ese fervor suave

de la espera;

me sumerjo

en los coros de la pleamar

e invoco plegarias

por volverte a ver.

 

Estremecimientos errantes

conjuran delirios con lo crédulo,

arrecifes celestiales

enamoran el roce

de los besos que no fueron,

de los besos que no son,

y el viento solfea proclamas

por volverte a ver.

 

Me rodean tus huellas

arrancando recuerdos mudos;

dudo entre amarte

y esa inapelable voluntad por impedirlo;

se revisten las ausencias

de esperas infinitas

y de sosiegos tenues

por volverte a ver.

 

Son las esperas de la vida:

misteriosas,

como la adivinación,

gozadoras,

como los paisajes,

hirientes,

como el dolor vagabundo

de ese volverte a ver.

 

Un sabor a rocas nos envuelve

que sólo los instantes comprenden;

tatuajes clandestinos se desgarran

vehementes y ajenos,

tirita mi corazón

con el fervor suave de la espera,

y de ese abandono solícito

por volverte a ver.

 

Encuentros

fotografía: niguez.com

 

Comments 9 Comentarios »

 

Soltamos amarras,

nos entregamos

a infalibles deleites: a los asombros.

Fondeamos bajo luces reclinadas

en las bahías de los agrados.

Rumbo al otro lado del mar

navegando por lapislázuli,

buscando besos

sin repatriación,

besos de luna.

 

Melodías antiguas

coreaban invisibles caracolas,

desnudando noches en las huellas de las olas.

Obstinados abrazos,

ahogaron los pensamientos de los ojos

entre mirada y mirada.

Derramadas en arco iris las tormentas,

silenciaron la severidad de las voces y,

nuestras manos juiciosas

se abrieron a las lluvias de los gozos.

 

En los arrecifes carmesíes

encallaron los navios cargados

de austeros deseos.

Zozobraron los miedos,

las lógicas y las excusas.

Y, fue entonces cuando

los atributos del amor

enlazaron nuestros cuerpos

en inacabables caricias

de viento y de sal.

 

Rumbo al horizonte

fotografía: niguez.com

 

Comments 8 Comentarios »

 

Su voz era áspera y sedosa,

con tonalidades de apremio

que sonrojaban el alma.

Era una voz insistente,

como de incienso,

reposada en el abismo de los arcanos.

 

Su voz era el fuego

donde ardían los desalientos.

Era el precepto de lo justo

el edicto de lo bello.

El tañir de las campanas

del ánimo.

La ideología del verbo,

la placidez del discurso.

 

Su voz era el viento

de mis batallas.

La elegía del amor.

La aventura de lo irreal.

el reclamo de lo benévolo.

 

Era una voz clandestina y conversada;

de ella brotaban las sabias profecías de los naufragios,

los versos de los desiertos,

los salmos y las plegarias

de las catedrales y de las mezquitas,

los cantos y los silencios

de los presos y de sus carceleros.

Era la voz de las calles y de las esquinas,

de los bohemios y de los burgueses.

Su voz era el elogio de la vida y,

la vaguedad de la muerte.

 

Pentagramas para Dios

fotografía: niguez.com

 

Comments 10 Comentarios »

 

Me faltas tú, la noche y su ofrecimiento,

sin ti el alma toda me sobra.

Un lamento solitario se esconde,

sin ti el viento sopla taciturno.

 

Me faltas tú, el día y sus esperanzas,

sin ti la vida toda me sobra.

Un llanto de dentelladas abatidas agoniza,

sin ti el mar furioso enloquece.

 

Me faltas tu, el sol y su áureo sosiego,

sin ti la risa toda me sobra.

Un suspiro de amargura desarraiga las lujurias,

sin ti los acantilados se desprenden.

 

Me faltas tú, las olas y su suplicante regreso,

sin ti la belleza toda me sobra.

Un sollozo de bálsamos impudentes acontece,

sin ti la bruma asedia el paisaje.

 

Me faltas tú, la lluvia y sus versos de estío,

sin ti la piel toda me sobra.

Un gemido de ruindades me amenaza,

sin ti las tempestades sitian mi vida.

 

Caminos sin huellas

fotografía: niguez.com

 

 

Comments 3 Comentarios »

 

Pesadamente y maniatados

sostenéis la Tierra desde todos los tiempos;

cincelados en piedra con una pátina

consternada, enmohecida y distante,

barruntáis el delirio de los dioses.

 

Nadie os encomienda el alma, sin embargo.

 

Vosotros: Atlantes, con vuestos músculos pétreos,

con vuestra espalda de esfuerzo,

con vuestras manos de prédica,

componéis las mareas,

los terremotos y los tifones del mundo.

 

 

Nadie os encomienda el alma, sin embargo.

 

¿Quién os mandó tan despiadado trabajo?

¿Por qué vuestro destino es estático y redondo?

¿Dónde dejasteis los caminos de la Vía Láctea?

¿Aplazáis las impaciencias por conocer otros elípticos rumbos?

¿Acaso vivís de extravío y silencio?

 

Declamad a los hombres vuestra jerga de fatiga

y proseguid velando el giro de la Tierra.

 

Los AtlantesEl peso de la eternidad

 

fotografía: juanahernandezconesa.com

 

Comments 2 Comentarios »